Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: «¡Raboní!», es decir «¡Maestro!»
Por más que oigan, no comprenderán, por más que vean, no conocerán
Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo
Ocultaste estas cosas a los sabios y a los prudentes y se las has revelado a los pequeños
Porque si los milagros realizados en ti se hubieran hecho en Sodoma, esa ciudad aún existiría.
El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me… Seguir leyendo