Obispos en Colombia: “Debemos reconocernos como una sola familia”
“Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia” (Salmo 46,2).
Ante esta tragedia nacional, la Conferencia Episcopal Colombiana (CEC) expresó su cercanía y solidaridad con todas las comunidades afectadas. En el mensaje, titulado “Mensaje al pueblo colombiano sobre la causa del terremoto del 10 de agosto de 2026”, firmado por los miembros de la Presidencia de la CEC (Presidente Francisco Javier Múnera Correa, IMC, Arzobispo de Cartagena; Vicepresidente Gabriel Ángel Villa Vahos, Arzobispo de Tunja; y Germán Medina Acosta, Obispo de Engativá y Secretario General), los obispos iniciaron su reflexión citando las Escrituras: “Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia” (Salmo 46,2). En su llamamiento, los obispos de la Presidencia de la Conferencia Episcopal destacan que la magnitud de la emergencia exige una respuesta conjunta e inmediata: “Una emergencia de esta magnitud no puede ser afrontada de manera individual, sino que exige que Colombia se reconozca como una sola familia y responda al sufrimiento con generosidad, responsabilidad y solidaridad”.
Además de encomendar a Dios las almas de los fallecidos, la curación de los heridos y el paradero de los desaparecidos, los obispos expresaron su profunda gratitud a los rescatistas, el personal sanitario, los voluntarios y los agentes del orden que participaron en las operaciones de rescate.
“Nuestras oraciones, cercanía y solidaridad con las comunidades afectadas”, concluye el documento de la Presidencia Episcopal. Desde las jurisdicciones eclesiásticas más afectadas, los párrocos se pusieron inmediatamente al servicio de la población. En la archidiócesis de Manizales, el arzobispo José Miguel Gómez se refirió a los graves daños sufridos por viviendas, edificios y lugares de culto, y pidió “que ninguna persona se quede sin atención en estos momentos de dificultad”.
En la Diócesis de Pereira, el obispo Nelson Jair Cardona Ramírez hizo un llamamiento al clero y a las religiosas para que apoyen a los desplazados, confirmando que la comunidad eclesial trabaja con las autoridades civiles para operar “como un solo equipo al servicio de los hermanos que más están sufriendo”. En Cali, el arzobispo Luis Fernando Rodríguez Velásquez informó de daños en edificios históricos como la Catedral de San Pedro Apóstol y la Iglesia de La Merced, e instó a todos a “unirnos, caminar juntos y trabajar juntos” para la reconstrucción.
Las iniciativas caritativas de la Iglesia se han puesto en marcha rápidamente: la Secretaría de Pastoral Social de Cáritas Colombia ha lanzado su Servicio Nacional de Emergencia para recaudar fondos, mientras que la red de bancos de alimentos en Bogotá, Pereira y Buenaventura coordina el envío y la distribución de alimentos, agua potable y artículos de primera necesidad a albergues y hospitales.
Documento del Mensaje del Episcopado
En la audiencia general, León XIV se dirigió en español a las víctimas y heridos del terremoto de magnitud 7,4, que causó cientos de muertos y cuantiosos daños materiales. A través de la Limosnería apostólica, con el prefecto en contacto inmediato con la Nunciatura y la Conferencia Episcopal, el Pontífice envió una donación urgente a las diócesis afectadas.
Ayer, mientras Protección Civil y otros organismos de ayuda realizaban labores de rescate entre los escombros de edificios e iglesias y ofrecían estimaciones iniciales del número de fallecidos (más de 250, según las últimas cifras), el Papa envió un telegrama expresando su pesar y cercanía a todo el país. Hoy, al finalizar su saludo a los fieles españoles tras la catequesis de la audiencia del miércoles, reiteró su cercanía a «nuestros hermanos y hermanas colombianos que sufrieron las consecuencias del reciente terremoto, que causó numerosos fallecidos y heridos, así como cuantiosos daños materiales».
