Arriba Tutto, película de José Mota
«Es una película blanca, alejada de ideologías que, lejos de manipular, nos acerca al lado más humano de sus personajes…»
Por María Luengo Fuente: Woman essentia
El humorista José Mota estrena esta semana su película Arriba Tutto, una coproducción hispano italiana, en la que os cuenta la vida de un niño hijo de comediante de feria y su evolución vital, en la que humor y el amor por su padre tienen un papel esencial.
En primer lugar, la recomiendo porque es la ópera prima de uno de los cómicos más inteligentes y relevantes de España: José Mota, y merece la pena saber qué nos cuenta en su primer largometraje como director, guionista y protagonista. Pero advierto, no es una comedia al uso, como se podía esperar, sino más bien una tragicomedia, dura pero entrañable, que toca el corazón y con la que reírse a carcajadas también.
En segundo lugar, porque es una película blanca, alejada de ideologías que, lejos de manipular, nos acerca al lado más humano de sus personajes. Mota nos ofrece una mirada limpia, nada contaminada, ni belicista ni antibelicista. Lo que sí enfrenta con nitidez es la dureza de corazón y el odio. Y por eso es apta para todos los públicos, aunque no se recomienda a menores de 12 años por su carácter bélico y algunas escenas de cierta dureza que pueden impresionar. Mota se inspira en su infancia, en sus deseos e inquietudes de pequeño. De hecho, confiesa que el guión lo ha escrito su yo de niño.
Por supuesto, su mensaje también es encomiable. En esta película, el director defiende el humor como arma y estrategia contra todos los males, las desgracias personales y sobre todo, contra los odios de unos contra otros, incluso en época de guerra, donde está ambientada la película.
El humor, el teatro, la representación, es aquello que nos permite salir de nosotros mismos, distanciarnos de lo que nos duele o conmueve, para realizar un juicio moral desde la conciencia. El teatro siempre ha tenido un efecto terapéutico en la sociedad, como un reflejo de lo vivido. Así también, el humorismo es capaz de hacernos salir de nosotros mismos para provocar una mirada más allá de lo vivido. Es el arte como sublimación de la realidad. La capacidad creativa, la capacidad de soñar o el creer en cosas absurdas o inexplicables es precisamente lo que nos permite superar todas las dificultades de la vida. Y esto lo ha entendido muy bien José Mota. Diríamos que la risa es algo muy serio.
El mensaje familiar también es muy potente, con un homenaje especial a la figura del padre y a los valores que debemos transmitir a los hijos.

A nivel técnico, se nota el esfuerzo de producción, con numerosos personajes históricos, -incluido Hitler-, localizaciones y ambientación bélica, que otorgan a la película una fotografía y música notables. Muy meritorio todo ello.
Ambientada a comienzos del siglo XIX, y más adelante durante la Guerra Mundial, la cinta se ha rodado en Castilla la Mancha, en concreto en Toledo y otros lugares de como el Monasterio de Uclés, Gran Canarias y Madrid. El reparto se luce en sus protagonistas, con unos excelentes interpretaciones de Karra Elejalde, Oliva Molina, el niño, Pablo Cabello y el propio José Mota.
Son numerosos los homenajes al cine clásico de humor, con películas que han marcado la vida de Mota: La vida es bella, Cinema Paradiso, o Viaje a ninguna parte, de Fernán Gómez. Tampoco faltan referencias a los grandes comediantes como los hermanos Marx, Laurel and Hardy, Charles Chaplin y Buster Keaton.
Además, tuve la suerte de compartir con José Mota y su amigo Santiago Segura un coloquio posterior al visionado de la película, aunque éste último no participa en la cinta. Y además de hacernos pasar un rato muy divertido, contándonos anécdotas del rodaje, pude comprobar que la única intención de José Mota es llevar el humor allí donde hay odio y crispación, ofrecer esa herramienta para mirar con esperanza y tender puentes, a todos los niveles. Y eso, hoy día, es muy necesario, en un mundo convulso y en constante revuelta de unos contra otros.
A pesar de las tragedias y la dureza de la vida, nos enseña que el humor puede hacer que miremos con alegría y esperanza. Nos anima a recuperar la inocencia de la niñez, a dejarnos guiarnos por ella, y al mismo tiempo recobra también un sentido de la trascendencia, de mirar más allá. Por todo ello, pienso que esta película es una pequeña gran aportación a la humanidad.
