La creación de una «cultura sana»
«Una restricción de la libertad y del crecimiento espiritual en las personas afectadas, hasta el daño de su fe y/o la relación con Dios.»
El abuso espiritual y la cuestión del quién y del porqué. Una perspectiva psicológica sobre las potenciales víctimas y los potenciales abusadores
Katharina Anna Fuchs
Este artículo analiza el abuso espiritual desde una perspectiva psicológica, identificando quiénes están más expuestos a sufrirlo y quiénes tienen mayor riesgo de cometerlo. Asimismo, examina las motivaciones personales e institucionales de los abusadores, como la búsqueda de poder, el narcisismo y la falta de formación. El texto subraya la necesidad de prevención, formación adecuada y una cultura eclesial sana.
( * Agradecemos a la artista canadiense/americana Grace Carol Bomer por haber cedido el uso de sus obras para ilustrar este artículo. Tal como se puede percibir en el uso de la materialidad y disposición de sus abstracciones, su preocupación es “nuestra condición humana quebrantada, sorprendida por la gracia de Dios”. Se inspira en la Palabra de Dios para abordar “temas universales como el sufrimiento, la peregrinación y el amor”. Sus creaciones y reflexiones están disponibles en gracecarolbomer.com.)
Las personas que han sufrido abuso espiritual se preguntan a menudo si existe una escapatoria a su dolor y sufrimiento personal. La mayor parte de los afectados afirma que tanto el silencio como la falta de conciencia y sensibilidad sobre el tema le ayudan a perpetuarse. Esto es debido, entre otras cosas, a la falta de discusión y a la consecuente ignorancia del fenómeno en sí, de sus dinámicas y de los grandes sufrimientos de aquellos que los han sufrido directamente como víctimas primarias o indirectamente como víctimas secundarias. Por esta razón, la Iglesia Católica en todo el mundo necesita comprender este fenómeno y perseverar o esforzarse para crear una «cultura cristiana sana». Esto vale más aún para el mundo actual, en el cual la Iglesia Católica se encuentra presionada por las críticas a causa de los numerosos escándalos de abuso sexual a menores y a personas vulnerables. La creación de una «cultura sana» requiere no solo de la aceptación de la realidad del abuso espiritual y la comprensión de sus dinámicas, de las estrategias y tácticas usadas por sus autores, sino sobre todo de la protección de aquellos que son particularmente vulnerables o expuestos a un riesgo mayor de sufrir abuso espiritual, el que frecuentemente se combina con otras formas de abuso, como el abuso sexual.
Asimismo, es importante conocer las posibles motivaciones de una persona que presenta un riesgo elevado de cometer abuso espiritual, pero también los riesgos institucionales o sistémicos que le permiten a una persona con un riesgo personal elevado cometer un abuso.
¿Quién corre particularmente el riesgo de sufrir un abuso espiritual?
Como ya se ha señalado en otras ocasiones, todas las personas que viven o trabajan, que son acompañadas espiritualmente, que se mueven en un contexto espiritual, pastoral o religioso, pueden teóricamente convertirse en víctimas de abuso espiritual 1, el cual, con anterioridad, ha recibido la siguiente definición: el abuso espiritual tiene lugar en contextos religiosos, pastorales o espirituales, usando la autoridad y la confianza para manipular, instrumentalizar, controlar u oprimir a otras personas a través de medios espirituales y/o en ‘el nombre de Dios’. Esto lleva a una restricción de la libertad y del crecimiento espiritual en las personas afectadas, hasta el daño de su fe y/o la relación con Dios. 2
Sin embargo, existen personas que debido a sus vivencias o a algunas características personales están más en riesgo que otras de ser manipuladas o abusadas espiritualmente. 3 Un aspecto crucial que puede colocar a la persona en un mayor riesgo, o protegerla, es su desarrollo personal, el modo en que aprendió a comportarse, a cuidar de sí misma y a enfrentar con mayor o menor flexibilidad y estabilidad las situaciones difíciles, desafíos y crisis en la vida, así como la presencia o ausencia de traumas o experiencias infantiles adversas. 4
Otros parámetros que deben tomarse en consideración, porque pueden aumentar el riesgo de ser manipulado o ser abusado espiritualmente, son una baja autoestima, la tendencia a comportarse siempre y en cualquier circunstancia de manera socialmente apropiada y según las expectativas, como también la tendencia a resolver rápidamente los problemas, asumiendo responsabilidades incluso sin tener la responsabilidad formal, y ser muy tolerante respecto al comportamiento de los otros. 5
Además, la relación con las figuras de autoridad, el comportamiento en la resolución de conflictos y el contexto situacional en que la persona vive suministran otras informaciones para calcular un potencial riesgo. A menudo, las personas que tienen un mayor riesgo trabajan o viven ya en relaciones de codependencia, pudiendo ser fácilmente influenciadas por otros y sentirse ansiosas, avergonzadas o culpables. 6 Estos parámetros y características juegan un papel importante cuando se habla de un mayor riesgo de sufrir una manipulación o un abuso espiritual. Para comprender lo que convierte a algunas personas en más vulnerables que otras y aumenta la probabilidad estadística 7 de abuso espiritual, es importante comprender que este puede afectar no solo a personas individuales, sino que también a grupos de personas, familias, parejas, comunidades y movimientos enteros. 8 Aun cuando en muchos casos las afectadas son mujeres laicas o religiosas 9 –principalmente a causa de la doble asimetría de poder frente a un clérigo, por su condición de varón y sacerdote–, las víctimas también pueden ser varones adultos, niños y adolescentes. Se puede así afirmar que el abuso espiritual puede afectar tanto a mujeres y varones laicos, a laico(as) consagrado(as) como también a seminaristas, novicios(as) y religiosas e incluso, aun si resulta difícil de imaginar y de comprender, a religiosos y sacerdotes. 10 Además, el abuso espiritual –como otras formas de abuso– puede tener un efecto en cadena y afectar a los miembros de la familia o de la comunidad, los amigos u otras personas cercanas a aquellos perjudicados directamente, también llamadas víctimas primarias.
A nivel individual los jóvenes, a menudo inexpertos, ingenuos o inmaduros, se encuentran particularmente en situación de riesgo. Pero también las personas que se han acercado a la fe recientemente, que se han convertido, que no han tenido todavía la posibilidad de afianzar su fe y no han adquirido, por lo tanto, suficiente experiencia para vivirla en la cotidianidad. Hoy pareciera que la insatisfacción frente a las iglesias y las religiones tradicionales y el consiguiente distanciamiento de ellas ha sido un factor decisivo para entender por qué las personas, particularmente los jóvenes, continúan buscando algo que ofrezca un sentido de pertenencia y un significado para su vida. Por ello, otro factor de riesgo es que en estos tiempos también muchos padres o tutores han visto «tambalear» su fe y así los hijos o las personas a su cuidado no tienen tampoco la posibilidad de afianzarla profundamente. Esta falta de raíces religiosas y la inexperiencia los vuelven receptivos a ofertas espirituales o religiosas que se basan en experiencias de fe emotivas, en el carisma de un(a) acompañante espiritual, un(a) fundador(a), o también de un(a) superior(a), como también en una devoción profunda y una obediencia incondicional, excesiva y «ciega». 11
Además, las personas «fragmentadas» y sin estructuras de personalidad estables corren un riesgo mayor de ser manipuladas o abusadas espiritualmente. 12 Por otro lado, las personas que se encuentran en una situación de vida difícil, en crisis y piden ayuda o acompañamiento corren también un riesgo, porque precisamente en ese momento carecen de fuerza personal o estabilidad. 13
Adicionalmente, las personas que en el pasado han sufrido abuso espiritual u otras formas de abuso o violencia (por ejemplo, abusos físicos, sexuales o violencia psicológica) y están de esta manera «habituadas» a estructuras abusivas, están expuestas a un riesgo mayor de sufrir nuevamente abusos. 14 No es extraño que estas personas traten de huir de tales estructuras, pero, a menudo, sobre todo si no han recibido nunca ayuda profesional para elaborar el abuso sufrido en el pasado, recaen inconscientemente en estas dinámicas porque les resultan familiares. Esto vale particularmente si la persona interesada no ha elaborado nunca el abuso desde el punto de vista psicológico o espiritual. 15
Como ulteriores factores de riesgo pueden también identificarse la sobrecarga y el estrés emotivo excesivo, frecuentemente acompañados de un gran sentimiento de responsabilidad y preocupación por otras personas, el aislamiento social o la experiencia de desconcierto, especialmente si el(la) afectado(a) se encuentra en el extranjero 16 o lejos de sus cercanos y busca un grupo o una persona donde poder experimentar pertenencia y sentirse «en casa».
El abuso espiritual puede afectar no solo a personas individuales, sino que también a pequeños grupos de personas, familias o parejas. Esto se puede observar cuando unos esposos, una familia entera o un grupo de amigos, con el deseo de crecer y madurar juntos en la fe o de prepararse para el matrimonio o la vida familiar, son acompañados por un(a) acompañante espiritual manipulador(a), abusivo(a), no preparado(a) o inmaduro(a). Así, el abuso espiritual puede producirse también en la familia como consecuencia del abuso que al menos uno de sus miembros haya sufrido fuera de ella, por ejemplo, durante el acompañamiento espiritual. Las razones que están en la base de un comportamiento tal pueden ser diversas y pueden variar desde el egocentrismo hasta el control de parte del acompañante. En otras palabras, el miembro de la familia acompañado espiritualmente se comporta en casa de modo similar a como lo hace el acompañante y trata de controlar, a veces de dominar o manipular, a los otros miembros de la familia. Puede hacerlo simplemente imitando al acompañante espiritual inconscientemente, o porque este se lo pide. 17
Otras situaciones en las cuales las familias o las parejas pueden ser manipuladas o abusadas espiritualmente pueden ocurrir al interior de movimientos o asociaciones a los que la familia o la pareja pertenecen, cuando el/la fundador(a) o los encargados formulan reglas demasiado explícitas sobre cómo vivir la vida de pareja, el número de relaciones sexuales, cuántos hijos deben tener, indicaciones sobre cómo criarlos y educarlos, entre otras. 18 Pequeños grupos de personas sin lazos familiares pueden también ser abusados al interior de una comunidad religiosa o espiritual, o al interior de movimientos, lo que a menudo sucede con miembros más débiles o necesitados, elegidos por la(s) persona(s) abusiva(s). 19
A nivel comunitario, análogamente a lo que ocurre a nivel individual, los grupos de personas que se han convertido o que han sentido una «llamada» recientemente, corren un riesgo mayor de transformarse en víctimas de abuso espiritual. 20 Esto se debe principalmente al fuerte idealismo y a la elevada motivación existente en postulantes, novicios o seminaristas. 21
A esto se suman comunidades, asociaciones o movimientos laicales y religiosos de reciente fundación en todo el mundo, que han sido repetidamente golpeados por abusos espirituales y por otras formas de abuso y de violencia. 22 Por un lado, esto se relaciona con la ausencia de tradiciones consolidadas que puedan remontarse a decenios o incluso a siglos, y consecuentemente con la falta de un adecuado proceso de aprendizaje y desarrollo; por otro lado, sus líderes no han realizado autocrítica sobre la propia orientación espiritual y las propias reglas y no aceptan ser cuestionados. 23 A menudo los(as) fundadores(as) y también los líderes son sensibles a reclamar poder y admiración y aman ganarse y conquistar a los «seguidores» o a los miembros con grandes promesas, frecuentemente creando una especie de «culto» en torno a la propia persona. Como ejemplo se puede citar el caso de la asociación laical Tottus Tuus en Alemania. 24 Otros ejemplos que hoy podrían ser clasificados como casos de abuso espiritual, además de sexual, al interior de una comunidad o de un movimiento, son el de Colonia Dignidad en Chile 25 y los crímenes cometidos por el sacerdote mexicano Marcial Maciel, fundador de la orden religiosa católica Legionarios de Cristo y del movimiento Regnum Cristi. 26 Un ejemplo muy significativo de combinación de abuso sexual y abuso espiritual es el caso del sacerdote chileno Fernando Karadima. 27 Igualmente chocantes han sido los resultados de una investigación sobre abusos sexuales y espirituales cometidos por Jean Vanier, fundador de El Arca y de su mentor espiritual, el padre Thomas Phillipe. 28
Tan solo estos pocos ejemplos mencionados demuestran que a menudo no es posible comprender la violencia sexual en comunidades y movimientos religiosos o espirituales sin conocer o comprender el problema y el contexto del abuso espiritual, del abuso de poder, de la violencia psicológica y la obligación de apertura de la conciencia. El abuso sexual en contextos eclesiales, espirituales o religiosos no está necesariamente conectado con el abuso espiritual, aunque en la mayor parte de los casos sí ha estado vinculado a este.
Otro tipo de victimización incluye a las personas que pertenecen al ambiente social de la persona directamente afectada, que se convierten en víctimas de la así llamada «victimización secundaria», porque presencian el abuso o sus consecuencias, o porque conocen o sufren el impacto del abuso en la víctima primaria. 29 Se trata, por ejemplo, de los familiares, de los miembros de la comunidad, del movimiento o de la asociación; de los colegas, de los amigos o los conocidos de las personas afectadas directamente. Si el abuso espiritual ocurre en una comunidad o en un movimiento religioso o espiritual, el número de las víctimas secundarias puede, en casos extremos, alcanzar a todos los miembros de la comunidad o del movimiento. En algunos casos, también grupos enteros de la sociedad pueden sufrir una victimización secundaria, por ejemplo, recibiendo información sobre casos de abuso o escándalos a través de terceros o de los medios de comunicación. Esto vale, por ejemplo, para los casos en los cuales nadie hubiera imaginado que una o más personas hubiesen podido sufrir abuso espiritual en una determinada comunidad, institución eclesial, en un movimiento particular o de parte de una determinada persona o grupo de personas. Esto se da, por ejemplo, en el caso en que la persona, las personas o la institución gozan de una buena reputación y de un buen nombre 30 o se considera que tienen autoridad moral. Asimismo, la influencia y el poder que la persona, el grupo de personas o la institución tienen sobre los demás, su carisma, los valores y comportamientos presentados al mundo externo, además del alto nivel de identificación con la institución, con la persona o las personas, pueden jugar un rol considerable. No es raro que revelaciones o declaraciones hayan sacudido o conmocionado –todavía– la visión del mundo y de la fe de muchas personas que creían en lo que parecía aparentemente bueno, o que esta fe se haya visto incluso devastada, provocando un distanciamiento.
Otro grupo de víctimas secundarias está constituido por individuos cercanos a la persona o al grupo de personas abusantes que tienen dificultad para aceptar y comprender lo que ha sucedido y para soportar potenciales ataques o agresiones a causa de esta cercanía. 31
Esto significa, por lo tanto, que en teoría el abuso espiritual puede afectar a todos los miembros de la Iglesia Católica en modo primario o secundario; sea a nivel individual, familiar, grupal o comunitario. Sin embargo, el riesgo es mayor para las personas que tienen una condición de vulnerabilidad permanente, o bien se encuentran en un determinado momento de su historia de vida, o en una particular situación en la que necesitan una ayuda espiritual particular, con la cual buscan un significado o el sentido de su vida, por lo que se confían más fácilmente y pueden tener la tendencia a «aferrarse» más a otra persona, a un grupo de personas, una comunidad o un movimiento, esperando de ellos apoyo y comprensión. 32
Para poder analizar todavía mejor el riesgo como paso importante para la prevención, no basta focalizarse en las víctimas primarias y secundarias, sino que también se hace necesario comprender quiénes son las personas con un mayor riesgo de abusar espiritualmente de otros y por qué lo hacen.
¿Por qué algunas personas manipulan y abusan espiritualmente?
Es difícil comprender por qué algunas personas, varones y mujeres, en varios estados de vida, de orígenes diversos, de diferentes edades y con distintos roles abusan espiritualmente. Aun cuando todos tengan teóricamente este potencial, algunos grupos de personas corren más riesgo que otros de perder el control, de abusar del propio poder o de la propia autoridad y de traspasar los límites y violar los confines. Esto vale también para el contexto espiritual. No todos advierten sus acciones equivocadas o el haber traspasado un límite y, más aún, superado o violado confines inconscientemente llegando incluso a evaluar su comportamiento como apropiado o aceptable. 33 Otros, en cambio, lo hacen conscientemente, con el objetivo de manipular y posteriormente abusar de otros, de personas más débiles, más vulnerables, más necesitadas de ayuda, pero que confían.
Posibles motivos para traspasar confines sin malas intenciones podrían ser una falta de preparación y formación para el respectivo rol o para la respectiva posición o responsabilidad, además de una falta de capacidad y conocimientos necesarios para comprender e interpretar ciertos conceptos, textos o relatos espirituales en modo correcto y, en consecuencia, para explicar a los demás cómo deberían ser leídos y comprendidos.
Otra explicación podría ser la inmadurez espiritual de parte de la persona que acompaña, que predica, que tiene el rol de superior(a) o que ha fundado una congregación o un movimiento y que, probablemente, solo ha «absorbido» o aprendido de memoria lo que le ha sido enseñado, sin integrar y elaborar realmente la propia espiritualidad personal y sin aprovechar la oportunidad de crecer y madurar espiritualmente.
Otro motivo podría residir en el hecho de que la persona que acompaña, el párroco, el/la fundador(a), el/la superior(a) mismo(a), haya sufrido manipulaciones o abusos espirituales o viva en un contexto espiritualmente abusivo al cual se ha habituado y así no lo cuestiona o no logra cuestionarlo.
Esta breve explicación de motivaciones que no presupone malas intenciones no quiere justificar o banalizar el abuso espiritual en tales casos, sino que quiere crear conciencia sobre la importancia de seleccionar bien y de formar y evaluar regularmente a las personas que ostentan cierto rol (por ejemplo, el de acompañante espiritual) o una determinada posición y responsabilidad (por ejemplo, superior o superiora) y en particulares contextos espirituales que vienen acompañados de poder y/o autoridad y de una asimetría en las relaciones. 34
Para que alguien pueda perpetrar un abuso, también las condiciones generales de una institución deben ajustarse a las características personales y a las peculiaridades de la persona potencialmente abusiva. En primer lugar, una persona debe tener el reconocimiento de la institución; en segundo lugar, la persona misma debe presentar algún tipo de problema a nivel personal. 35
Para llegar a abusar, las personas potencialmente abusivas tienen necesidad de diversos tipos de respaldos institucionales y sistémicos. El primer tipo de respaldo se relaciona con la jerarquía y se refiere al desequilibrio de poder y a la asimetría entre la persona potencialmente abusante y la potencial víctima, además del hecho de que cada objetivo y decisión de la institución esté vinculado a la jerarquía. De este modo, las acciones y las tareas para alcanzar los objetivos pueden asignarse a otras personas que ocupan un puesto jerárquico inferior.
El segundo tipo de respaldo es la historia de la institución. Esta puede generar expectativas y modelar el comportamiento anticipadamente, porque la institución ya ha superado muchas veces en la historia, como puede comprobarse públicamente, diversos desafíos y momentos difíciles.
En cuanto al tercer tipo de respaldo, reglamentos escritos o impuestos que prevalecen sobre cualquier otra norma, el superior o la superiora, el fundador o la fundadora, etc., formula reglas claras, frecuentemente en beneficio propio y para aquellos que desean retirarse o son desleales. 36
Un cuarto respaldo tiene que ver con la falta de conciencia y sensibilidad sobre el tema de los abusos y, en consecuencia, la falta de medidas o trabajo de prevención. En los casos de abuso espiritual, a menudo los potenciales abusadores son personas con una intención religiosa o espiritual elitista que forman parte de grupos con una intención selectiva al interior de la comunidad religiosa, del movimiento, de la asociación o de la sociedad. Por ello, incluso hoy día es todavía difícil exponer las deficiencias espirituales y/o morales de mucho(as) acompañantes espirituales, fundadores(as) de congregaciones, movimientos o asociaciones o de numerosos superiores(as) de comunidades religiosas, porque los (as) abusadores (as) no son solamente «personas malvadas», sino que también hacen cosas buenas y, no raramente, son muy reconocidos y públicamente apreciados por ellas. 37 Es justamente por este motivo que persiste todavía el intento de responsabilizar a las víctimas, juzgándolas públicamente como calumniadoras, respecto a todo lo que sucede o que ha sucedido cuando el abuso ha sido descubierto, reportado o denunciado.
El objetivo de la persona abusante es el de minimizar la confianza y la autoestima de su víctima o de sus víctimas que, a menudo y como ya hemos dicho anteriormente, se encuentra(n) vulnerable(s) y necesitada(s), para que se vuelva(n) siempre más dependiente(s) de él o de ella. 38 Así, «se utilizan tácticas como la humillación, la intimidación, la crítica constante de las víctimas con el fin de obtener un control mental total sobre ellos» 39. Además, se evidencia un modo sistemático de comportamiento 40, del cual el encubrimiento de los abusos sexuales cometidos por el clero, religiosos(as), laicos(as) trabajando con y por la Iglesia católica en los últimos decenios, es un buen ejemplo. Esto forma parte de un modelo más amplio de responsabilidad impuesta y presión al conformismo.
Otros ejemplos claros son las amenazas, la obligación al secreto, lealtad y silencio, el aislamiento del que no está involucrado en la manipulación del contexto abusivo o incluso la censura en el proceso decisional. 41 A menudo la persona que comete el abuso depende del poder que deriva de su capacidad de controlar a los otros que parecen ser «inferiores» en términos de rango, clase, poder, autoridad, capacidad intelectual, habilidad o fuerza física, mental o caracterial. Además, entran en juego el poder y la autoridad divinos, porque el abusante es considerado o se comporta como el «portavoz» del Señor o como alguien especial a través del cual Dios habla a los demás. 42 De este modo, interfiere en la relación personal con Dios del individuo abusado y puede incluso destruirla. 43 Frecuentemente, en el abuso espiritual durante la confesión, en la Eucaristía y en la predicación, un sacerdote abusivo satisface su necesidad de poder, autoridad, control, autoafirmación clerical y superioridad intelectual. 44
En general, las personas manipuladas y abusadas presumen que el/la superior(a), el/la fundador(a), el párroco o el/la acompañante espiritual ha recibido una orden de Dios, y entonces habla con autoridad y frecuentemente de manera omnipotente en todas las cuestiones de fe y de vida. Por lo tanto, la bendición y la providencia de Dios serán para aquellos que se sometan completamente y «ciegamente», sin contradecir o disentir. 45 Mucho(as) acompañantes espirituales, párrocos, superiores(as), fundadores(as) de congregaciones o comunidades religiosas, pero también de asociaciones o movimientos laicales, tienen la convicción de poseer este poder y esta posición divina y así entonces el derecho de interferir en la vida de otros, de decidir por ellos, de tratarlos como piensan que sea justo. La mayor parte de las personas que acompañan espiritualmente, provienen de una tradición especial, por ejemplo, de una comunidad espiritual, una orden religiosa, un sistema –con sus particulares estructuras, maneras de hacer, tradiciones, reglas de vida y convicciones comunes– que se ven así plasmadas. 46 Por lo tanto, el abuso espiritual lleva siempre a preguntarse sobre el contexto y las circunstancias que lo hacen posible y lo favorecen.
Según las investigaciones y la experiencia en materia de abusos sexuales y abusos de poder en las instituciones, es claro que las personas que tienen el potencial de cometer abusos son atraídas por sistemas vulnerables y cerrados, motivo por el cual es necesario examinar la relación entre las personas que ostentan responsabilidad y autoridad y las respectivas reglas, estructuras y jerarquías prevalentes. 47
En un mayor riesgo de abusar están las personas que han sufrido experiencias infantiles adversas o traumatizantes como, por ejemplo, un abuso sexual o físico, que no haya sido detectado o elaborado y, consecuentemente, con heridas que no tuvieron nunca la posibilidad de sanar y de cicatrizar; pero también personas que han crecido en estructuras de poder difíciles y oprimentes y han aprendido modelos de comportamiento errados, que son inseguras de los propios sentimientos, de su relación con Dios o de la propia vocación, o personas que tienen problemas con la cercanía y la distancia –también a nivel físico, sexual y emotivo.
También las personas que se sienten inferiores o sin valor corren un riesgo mayor de abusar de su poder o de su autoridad cuando se presenta la ocasión. 48 Esto lleva a –como prosigue la segunda parte de la ya mencionada definición de abuso espiritual– «aquellos que cometen el abuso, a reforzar la propia persona y posición, lo que, a la vez, sirve para satisfacer las propias necesidades y alcanzar los propios objetivos» 49. Acompañantes espirituales, párrocos, fundadores(as) de congregaciones, comunidades o movimientos, superiores(as) de comunidades religiosas sensibles al poder o a la admiración, aman adular y conquistar a sus propios «seguidores» o miembros con grandes promesas, creando una especie de «culto» en torno a su propia persona. Frecuentemente atraen y capturan a sus potenciales víctimas, a las cuales inicialmente todo les parece prometedor y apasionante porque se sienten especiales y escogidos. Solo más tarde la mayor parte de ellos percibe la manipulación o el abuso espiritual que han sufrido. 50 Un comportamiento tan manipulativo y abusivo es particularmente típico de las personas con rasgos de personalidad narcisista, que a menudo carecen de empatía y tienen necesidad de aprecio, admiración y atención de parte de los demás para sentirse grandiosos, aumentar la propia autoestima y «ocultar» la propia fragilidad. 51
Conclusiones y reflexiones adicionales
Los últimos años han estado marcados por numerosas acusaciones contra sacerdotes, religiosos(as), laicos(as) de la Iglesia Católica que, «en el nombre de Dios», han abusado espiritualmente de otras personas, grupos de personas o comunidades enteras y movimientos. Se descubrieron modelos de encubrimiento de estas realidades, de la misma manera que ocurrió con los abusos sexuales. El escándalo se extendió, de diferentes maneras, en diversas áreas del Norte y del Sur, del Este y del Oeste del mundo y es previsible que, en el futuro, este fenómeno asumirá nuevas dimensiones y producirá nuevas consecuencias. 52
Muchos fieles –a menudo víctimas primarias o secundarias– se alejaron de la Iglesia, cuestionando la experiencia de fe que tuvieron y mostrando rabia, resentimiento y pérdida de fe frente a la conducción y a «la Iglesia» en su conjunto.
En varios países del mundo, la Iglesia Católica ha aceptado que los errores cometidos en el pasado incluyeron el encubrimiento sistemático de los abusos, no escuchar a las personas afectadas y no creerles, la protección de los culpables antes que las víctimas, etc. Asimismo, ha aceptado que enfrentar este problema requiere el reconocimiento de su realidad en tantas partes del mundo, donde está atravesando no solo una crisis institucional, sino también antropológica. Es necesaria una reflexión profunda sobre qué teorías de la persona humana, cuál antropología, estuvieron efectivamente operativas en sus prácticas institucionales.
Por otro lado, es necesario reconocer que hoy es fundamental que la Iglesia enfrente y discuta de modo exhaustivo el tema del abuso espiritual y su prevención, además de la relación entre abuso espiritual y otras formas de abuso como, por ejemplo, el abuso sexual. Todo esto no puede ser tarea de una sola disciplina o cultura, sino que requiere más bien de la colaboración y del compromiso de expertos de diversas disciplinas y culturas, así como la participación de las personas que han sido heridas. Esta breve panorámica de los factores de riesgo personales, pero también institucionales y sistémicos, muestra claramente que es necesario comprender cada vez mejor el «quién y el porqué» de las potenciales víctimas y de los potenciales autores de abusos espirituales, con el fin de analizar minuciosamente los riesgos y trabajar activamente y en diferentes niveles para su prevención.
Notas
[ 1 ] Fuchs, Katharina Anna, y De Vito, Stefania; «The dynamics of spiritual abuse». En Spiritual abuse and healthy accompaniment. Insights from psychology and theology, Paulist Press, 2025, p. 25. Fuchs, Katharina Anna; «Abuso spirituale e abuso di coscienza: Una realtà sfidante con conseguenze spesso gravi». En La tutela dei minori e degli adulti vulnerabili nella Chiesa italiana – 3, Per una cultura della prevenzione degli abusi e della tutela dei minori e degli adulti vulnerabili, a cura di Amedeo Cencini, Anna Deodato, e Luigi Sabbarese. Edizioni San Paolo, 2025, p. 304.
[ 2 ] La segunda parte de la definición, «aquellos que cometen el abuso, a reforzar la propia persona y posición que, a la vez, sirve para satisfacer las propias necesidades y alcanzar los propios objetivos», se discutirá más adelante en el presente artículo. Esta parte de la definición se actualizó y modificó mínimamente respecto a la propuesta anterior. Cf. por ejemplo: Fuchs, Katharina Anna, y De Vito, Stefania; «Comprendere la realtà degli abusi spirituali», p. 7. Sitio Web del Movimento de los Focolares en Suiza: Che cosa è l’abuso spirituale, Marzo 2022. Fuchs, Katharina Anna, y De Vito, Stefania; «What is spiritual abuse?». En Spiritual abuse and healthy accompaniment. Insights from psychology and theology, Paulist Press, 2025, pp. 8-9. Fuchs, Katharina Anna; «Cuando se transgreden los límites ‘en Su nombre’. Una introducción a la realidad del abuso espiritual». Humanitas. Revista de Antropología y Cultura Cristiana, 29, no. 108, 2024, p. 437.
[ 3 ] Fuchs y De Vito, op. cit., «The dynamics of spiritual abuse», p. 25.; Fuchs, op. cit., «Abuso spirituale e abuso di coscienza: Una realtà sfidante con conseguenze spesso gravi», p. 304.
[ 4 ] Haslbeck, Barbara; «Warum haben die Frauen nicht nein gesagt? Psychotraumatologische und systemische Einsichten». En Erzählen als Widerstand: Berichte über spirituellen und sexuellen Missbrauch an erwachsenen Frauen in der katholischen Kirche, editado por Haslbeck, Barbara; Heyder, Regina; Leimgruber, Ute y Sandherr-Klemp, Dorothee. Versión Kindle, 2020, pos. 3285.
[ 5 ] Klug, Günter; «Geistige Übergriffe. Systemische Verlockung und individuelle Schwäche». En Grauzonen in Kirche und Gesellschaft. Geistiger Missbrauch, editado por Gehard Hörting. LIT Verlag, 2021, p. 39.; Fuchs y De Vito, op. cit., «The dynamics of spiritual abuse», p. 26.
[ 6 ] Fuchs y De Vito, op. cit., «The dynamics of spiritual abuse», p. 26.
[ 7 ] No significa necesariamente que un abuso tenga lugar.
[ 8 ] Los ejemplos van desde el clásico acompañamiento espiritual o desde la confesión al catecismo y a la preparación al matrimonio, del retiro individual a los ejercicios espirituales de la comunidad, de la homilía de la misa dominical a los grupos de oración, de las comunidades religiosas a los movimientos o las asociaciones religiosas o laicas, por mencionar algunas.
[ 9 ] Haslbeck, Barbara; Heyder, Regina; Leimgruber, Ute y Sandherr-Klemp, Dorothee; Erzählen als Widerstand: Berichte über spirituellen und sexuellen Missbrauch an erwachsenen Frauen in der katholischen Kirche. Aschendorff, 2021; Haslbeck, Barbara; Leimgruber, Ute; Nagel, Regina y Rath, Philippa; Selbstverlust und Gottentfremdung: Spiritueller Missbrauch an Frauen in der katholischen Kirche. Patmos Verlag, 2023.
[ 10 ] Fuchs y De Vito, op. cit., «The dynamics of spiritual abuse», pp. 26-29.; De Lassus, Dysmas, op. cit., Schiacciare l’anima. Gli abusi spirituali nella vita religiosa. EDB, 2021.
[ 11 ] Fuchs y De Vito, op. cit., «The dynamics of spiritual abuse», p. 26.
[ 12 ] Fuchs, op. cit., «Abuso spirituale e abuso di coscienza: Una realtà sfidante con conseguenze spesso gravi», pp. 299-301.
[ 13 ] Kluitmann, Katharina; «Was ist geistlicher Missbrauch? Grenzen, Formen, Alarmsignale, Hilfen. Manuskript zum Statement bei der DOK-Mitgliederversammlung in Vallendar»; Fuchs, Katharina Anna; «Charakteristika und Dimensionen geistlichen Missbrauchs – Eine unterschätzte Gefahr mit gravierenden Folgen», en Herder Thema. Sonderpublikation. Gefährliche Seelenführer – Geistiger und geistlicher Missbrauch, editado por Timmerevers, Heinrich y Arnold, Thomas, Herder-Verlag, 2020, p. 24.
[ 14 ] Fuchs, op. cit., «Abuso spirituale e abuso di coscienza: Una realtà sfidante con conseguenze spesso gravi», pp. 299-301.
[ 15 ] Fuchs y De Vito, op. cit., «The dynamics of spiritual abuse», p. 27.
[ 16 ] Heyder, Regina, y Leimgruber, Ute; «Spiritueller und sexueller Missbrauch an erwachsenen Frauen. Was aus den Berichten von Betroffenen zu lernen ist». En Erzählen als Widerstand: Berichte über spirituellen und sexuellen Missbrauch an erwachsenen Frauen in der katholischen Kirche, editado por Haslbeck, Barbara; Heyder, Regina; Leimgruber, Ute y Sandherr-Klemp, Dorothee. Versión Kindle, 2020, pos. 2850.
[ 17 ] Fuchs y De Vito, «The dynamics of spiritual abuse», pp. 27-28.
[ 18 ] Ibid., p. 28.
[ 19 ] Ibid., p. 29.
[ 20 ] Ibid., p. 27.
[ 21 ] Kluitmann, op. cit.
[ 22 ] Desde hace varios años se ha dedicado una especial atención a las Nuevas Comunidades. Por ejemplo Hoyeau, Céline; Der Verrat der Seelenführer: Macht und Missbrauch in Neuen Geistlichen Gemeinschaften. Herder, 2023. Cencini, Amedeo; «La figura dell’accompagnatore spirituale», en L’accompagnamento spirituale nei movimenti e nuove comunità, editado por Lisiero, Elisa; Vigo, Santiago e Insa, Francisco; Versión Kindle, 2023, pos. 621-1026.
[ 23 ] Fuchs, op. cit., «Abuso spirituale e abuso di coscienza: Una realtà sfidante con conseguenze spesso gravi», pp. 304-306.
[ 24 ] En noviembre de 2021, el exobispo de la diócesis de Münster en Alemania Félix Genn disolvió la asociación de fieles «Tottus Tuus Nueva Evangelización» en la diócesis. Luego de que surgieran graves falencias en el tratamiento espiritual y en el acompañamiento de los miembros de la comunidad, una fase inicial de investigación fue seguida de un proceso de discusión y revisión acompañando la comunidad durante casi dos años, lo que concluyó con un informe final en noviembre de 2020.
[ 25 ] Por ejemplo, BBC; «Colonia Dignidad: Germany to Compensate Chile Commune Victims». 18 mayo de 2019.
[ 26 ] Berry, Jason; «How Fr. Maciel Built His Empire». National Catholic Reporter, 12 Aprile 2010.
[ 27 ] Este caso muestra claramente que no se trataba solo de abuso sexual de parte de un sacerdote, sino que de un sistema abusivo, más específicamente, de un sistema de abuso espiritual ampliamente ramificado que continuó existiendo aun después de Karadima.
[ 28 ] Study Commission; «Control and Abuse. An Investigation on Thomas Philippe, Jean Vanier and L’Arche». Enero 2023.
[ 29 ] Fuchs y De Vito, op. cit., «The dynamics of spiritual abuse», pp. 28-29.
[ 30 ] Ídem.
[ 31 ] Ídem.
[ 32 ] Fuchs, Katharina Anna, y Deodato, Anna; «Vulnerabilità: aspetti personali e sistemici», Tredimensioni. Psicologia, Spiritualità, Formazione 21, no. 3 (2024), pp. 255-269.
[ 33 ] Fuchs y De Vito, op. cit., «The dynamics of spiritual abuse», p. 29.
[ 34 ] Fuchs, Katharina Anna, y De Vito, Stefania; «Preventing spiritual abuse». En Spiritual abuse and healthy accompaniment. Insights from psychology and theology. Paulist Press, 2025, pp. 127-143.
[ 35 ] Klug, op. cit., p. 34.
[ 36 ] Ídem.
[ 37 ] Fuchs; «Abuso spirituale e abuso di coscienza: Una realtà sfidante con conseguenze spesso gravi», pp. 288-296.
[ 38 ] Fuchs y De Vito, op. cit., «The dynamics of spiritual abuse», p. 29.
[ 39 ] Madge, Nicola; Abuse and Survival: A Fact File. Blackwell – The Prince’s Trust-Action, 1997, p. 14. La traducción es de la autora.
[ 40 ] Oakley, Lisa, y Humphreys, Justin; Escaping the Maze of Spiritual Abuse: Creating Healthy Christian Cultures. SPCK Publishing, 2019, p. 42.
[ 41 ] Ídem.
[ 42 ] Tempelmann, Inge; Geistlicher Missbrauch. Auswege aus frommer Gewalt. R. Brockhaus, 2007, pp. 42-97; Mertes, Klaus; «Geistlicher Machtmissbrauch». Geist und Leben. Zeitschrift für christliche Spiritualität, 90, no. 3, 2017, pp. 249-259; Mertes, Klaus; «Hilfe, die Schaden anrichtet: Geistlicher Missbrauch in der katholischen Kirche». Theologisches Feuilleton, 13 marzo de 2017.
[ 43 ] Fuchs, op. cit., «Cuando se transgreden los límites ‘en Su nombre’. Una introducción a la realidad del abuso espiritual», pp. 432-447.
[ 44 ] Fuchs y De Vito, op. cit., «The dynamics of spiritual abuse», p. 31.
[ 45 ] Fuchs, op. cit., «Cuando se transgreden los límites ‘en Su nombre’. Una introducción a la realidad del abuso espiritual», pp. 432-447.
[ 46 ] Fuchs y De Vito, op. cit., «The dynamics of spiritual abuse», p. 31.
[ 47 ] Schulz, Hannah A.; «Geistlicher Missbrauch als Idolatrie». En Grauzonen in Kirche und Gesellschaft. Geistiger Missbrauch, editado por Gehard Hörting. LIT Verlag, 2021, p. 62.
[ 48 ] Klug, op. cit., p. 37.
[ 49 ] Fuchs y De Vito, op. cit., «Comprendere la realtà degli abusi spirituali», p. 7; Fuchs y De Vito, op. cit., «What is spiritual abuse?», p. 49; Fuchs, op. cit., «Cuando se transgreden los límites ‘en Su nombre’. Una introducción a la realidad del abuso espiritual», p. 437.
[ 50 ] Schulz, op. cit., «Geistlicher Missbrauch als Idolatrie», p. 67.
[ 51 ] Cf. Schulz, op. cit., «Geistlicher Missbrauch als Idolatrie», p. 67; Heyder y Leimgruber, op. cit., «Spiritueller und sexueller Missbrauch an erwachsenen Frauen. Was aus den Berichten von Betroffenen zu lernen ist», pos. 2826; American Psychiatric Association; «Narcistic Personality Disorder». En Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. 5th ed., text rev. American Psychiatric Association, 2022, pp. 760-764.
[ 52 ] Koch, Daniel, y Edstrom, Leihua; «Development of the Spiritual Harm and Abuse Scale». Journal for the Scientific Study of Religion 61/2 (2022), pp. 476-506.
Sobre la autora
Katharina Anna Fuchs es psicóloga, profesora extraordinaria de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma. Además, es profesora en el Instituto de Psicología y en el Centro San Pedro Fábrega de la misma universidad, centro especializado en la formación de quienes a su vez formarán para el sacerdocio y la vida religiosa. Tiene más de doce años de experiencia trabajando en el campo de la prevención del abuso sexual. Desde hace unos seis años también se ocupa de las dinámicas y consecuencias de otras formas de abuso, en particular el abuso espiritual, el abuso de poder y el abuso de conciencia, así como de su prevención.
Este artículo presenta una aproximación al abuso espiritual, realidad descuidada y subestimada durante mucho tiempo y que no es fácil de observar o reconocer, porque se manifiesta en diferentes matices y utiliza diversas tácticas y estrategias. Se entrelaza a menudo con otros tipos de abuso, como el abuso sexual, pero su especificidad es que ocurre “en nombre de Dios”.
Imagen de portada: “Ciudades” por Ana Cortés, 1978 (Óleo sobre tela. Museo de Bellas Artes de Valparaíso).
Humanitas 2024, CVIII, págs. 432 – 447
Luego de los grandes escándalos de abuso sexual que en los últimos años han sacudido tanto a Chile como a otros países –semejantes a terremotos, dejando destrozadas no solo a varias comunidades de Iglesia, sino también el alma y la fe de muchos creyentes–, se presta cada vez más atención a otro tipo de abuso, a menudo interconectado con el abuso sexual en el ámbito eclesial: hablamos del abuso espiritual. No se trata de un concepto nuevo, inventado con el objetivo de provocar nuevos escándalos o para volver a “ensuciar” la imagen de nuestra Iglesia. Tampoco para generar una mayor decepción a quienes ya han estado enfrentados a la realidad de los abusos sexuales, o para sobrecargar a quienes trabajan con gran dedicación, competencia y perseverancia en el ámbito de la prevención, intervención o reparación. Este tipo de abuso no afecta solo a la Iglesia católica, sino también a muchas otras religiones, denominaciones e iglesias, aunque muchas de ellas aún dudan respecto de qué hacer frente a esta realidad.[1]
A diferencia de otras formas de abuso, como el sexual o el físico, el abuso espiritual ha sido pasado por alto, negado o subestimado durante demasiado tiempo; por ello todavía hay mucha resistencia a verlo y aceptarlo como un abuso “real”. Solo en los últimos seis años la compleja y triste realidad del abuso espiritual ha ido suscitando gradualmente una mayor atención. Ahora bien, existen algunas confusiones a la hora de abordar el tema, tanto culturales –con respecto a la naturaleza de este tipo de abuso– como lingüísticas –con respecto al uso apropiado del término en un contexto intercultural, internacional y multilingüe como el de la Iglesia–. En algunos contextos se le llama abuso religioso o abuso de poder espiritual[2] , en otras ocasiones también se lo ha visto como una forma de violencia psicológica en un contexto religioso o espiritual, o como un sinónimo de abuso de conciencia. Así, estamos tratando con una realidad difícil de comprender y de afrontar.
En algunos contextos se le llama abuso religioso o abuso de poder espiritual, en otras ocasiones también se lo ha visto como una forma de violencia psicológica en un contexto religioso o espiritual, o como un sinónimo de abuso de conciencia. Así, estamos tratando con una realidad difícil de comprender y de afrontar.
Elementos clave detrás del abuso espiritual
Como en casi todas las formas de abuso, también en el caso del abuso espiritual encontramos como elemento básico, además de la transgresión de los límites, el abuso de poder. A ello se le suma la traición a la confianza, un elemento clave que a menudo se pasa por alto y que esconde el peligro de que el abuso se reduzca a puro abuso de poder. El abuso en general, y sobre todo el abuso espiritual, va más allá del abuso de poder porque suele ocurrir en contextos en los que una persona confía en otra persona o en un grupo de personas y está dispuesta a abrir a ellas su intimidad. Esto sucede a menudo en el contexto de la formación para el sacerdocio o la vida religiosa, en la confesión, el acompañamiento espiritual, los retiros y las relaciones pastorales, donde se deposita la confianza y la esperanza en elementos como la competencia profesional del otro, la confidencialidad y la discreción, el juicio o las capacidades humanas del otro y, sobre todo, en la convicción de que en aquellos lugares se busca lo mejor para quienes se están formando o dejando acompañar. Así, subyace el convencimiento de que las personas responsables son capaces de ayudar a crecer en la fe, a verificar la propia vocación, a construir una relación estable con Dios o a profundizar en la existente, a descubrir la propia misión en el mundo, a superar un momento difícil o una crisis y a crecer en la libertad espiritual. Y con estas premisas, se confía en los formadores, superiores o acompañantes espirituales o pastorales.
Es importante enfatizar que no se trata aquí de una confianza ingenua, sino de un nivel de confianza “sano” y “humano”, lo que se llama en alemán Vertrauensvorschuss (traducible como “salto de fe”), hacia una persona que desempeña un determinado rol, que tiene ciertas habilidades profesionales o humanas y que está calificada para ayudar, formar o acompañar.
Sin titulo por Ernesto Barreda 1927
Sin título por Ernesto Barreda, 1927 (Óleo sobre tela. Colección particular).
El papel de la confianza es crucial a la hora de tratar de comprender la realidad del abuso espiritual y sus consecuencias, porque precisamente se abusa de ella. Normalmente, la confianza en el otro es un requisito previo para que un camino formativo, de acompañamiento espiritual o de vida comunitaria dé frutos, ya que solo en un contexto tal es posible acceder a la intimidad del otro y generar transformaciones reales. En estos casos, las dinámicas de abuso son una ruptura o distorsión de la relación de confianza, dentro de la cual la persona que confía es manipulada y utilizada para satisfacer las necesidades del otro. Esto complica la cuestión de la confianza en los casos de abuso en el contexto eclesial, porque la dinámica del abuso a menudo surge del hecho de que una persona se abre y confía; y es precisamente en estas relaciones donde se violan o se transgreden los límites.[3] Como resultado, la confianza en otros y a menudo también en Dios, quien no intervino ni protegió del abuso, se ve sacudida o destruida cuando la traición queda al descubierto.[4] Luego, a menudo se da un segundo momento de abuso de confianza cuando la persona revela el abuso y no se le cree, como ha sucedido con muchas personas abusadas tanto sexual como espiritualmente, porque ante la falta de conciencia de esta realidad, las posibles estrategias y sus consecuencias no siempre son fáciles de entender. Las personas maltratadas espiritualmente a menudo son etiquetadas como “locas”, “raras” o “mentirosas”, que quieren destruir la reputación de otros o de toda la Iglesia.
El papel de la confianza es crucial a la hora de tratar de comprender la realidad del abuso espiritual y sus consecuencias, porque precisamente se abusa de ella.
Otro elemento central de los abusos en general y del abuso espiritual en concreto, es la cuestión del poder y de su ejercicio; un elemento que concierne a todo tipo de instituciones, ya sean eclesiásticas, estatales o privadas, educativas o formativas, sanitarias o políticas. El abuso de poder puede darse en todo tipo de relaciones interpersonales que tienen lugar dentro de instituciones donde existe un desequilibrio de poder y una relación asimétrica entre quienes proporcionan un servicio y quienes lo necesitan o requieren.[5] Así, una relación asimétrica no se limita a las relaciones que se dan entre adultos y menores o entre adultos y adultos vulnerables, sino que también incluye las relaciones entre dos o más adultos, ninguno de los cuales es vulnerable por definición. Esto se puede dar, por ejemplo, en las relaciones educativas o formativas que tienen lugar en seminarios o centros de formación, entre formadores y aprendices, maestros y alumnos, superiores y feligreses; en las relaciones espirituales, como sucede con el acompañamiento espiritual o en los retiros, y en las relaciones pastorales, como es el caso del cuidado pastoral dentro de una parroquia.
Un desequilibrio de poder puede tener varias causas; puede deberse a la posición de una persona en términos de jerarquía, a las posibles dependencias estructurales o personales, a la edad, a la experiencia vital o profesional, o al estatus social.[6] Asimismo, este desequilibrio puede manifestarse en muchos ámbitos diferentes, a menudo de una manera muy sutil y sin ser percibido conscientemente: por ejemplo, se puede dar por la forma en que alguien se comporta y habla o la forma en que se viste o su uso de ciertos accesorios que lo hacen ser reconocido como miembro de un determinado grupo o como una persona con una determinada posición.[7] La forma en que se maneja el poder y el desequilibrio que este genera, bien sea para el beneficio de las personas que confían o para el beneficio propio, depende de las personas involucradas. Por lo tanto, es importante sensibilizar y hacer reflexionar, en la medida de lo posible, sobre la responsabilidad que se deriva de una determinada posición y del poder asociado a ella, ya que un abuso de poder no siempre es deliberado y consciente, sino que también puede ser el resultado de una insuficiencia o incompetencia profesional o humana.[8]
Por lo tanto, es importante sensibilizar y hacer reflexionar, en la medida de lo posible, sobre la responsabilidad que se deriva de una determinada posición y del poder asociado a ella, ya que un abuso de poder no siempre es deliberado y consciente, sino que también puede ser el resultado de una insuficiencia o incompetencia profesional o humana.
En el contexto eclesial, hay principalmente dos tipos de poder y autoridad: el poder de gobierno y la autoridad moral. Dependiendo del contexto y de las personas involucradas, el poder de gobierno está definido por el derecho canónico, las normas y los estatutos, y se refiere a un oficio eclesiástico, por ejemplo, el poder del obispo o de los superiores de una comunidad. La autoridad moral, en cambio, está referida a una persona o institución que denota una cualidad o características que la hacen ser respetada, como el buen carácter o el buen comportamiento.[9]
La breve descripción de estos dos elementos, la confianza y el poder, no solo nos permite entender el vínculo entre ellos, sino que también nos ayuda a comprender que la vulnerabilidad no siempre es absoluta o permanente, sino que también tiene un lado temporal o situacional que puede ser causado por un contexto o experiencia particular, como un evento especial en la vida de una persona, como, por ejemplo, una enfermedad, un duelo, una crisis o simplemente el deseo de crecer y madurar en la relación con el Señor. Esto significa que, en teoría, cualquier persona puede, de una forma u otra, ser o sentirse más frágil o vulnerable y, por lo tanto, estar temporal u ocasionalmente más en riesgo de convertirse en víctima de abuso. Es por ello esencial darse cuenta de que quienes piden ayuda o apoyo a menudo se encuentran en una posición de inferioridad, vulnerabilidad y dependencia. No es raro que quienes son acompañados o capacitados, especialmente en estas situaciones de vulnerabilidad, se vean tentados a pedir consejos o soluciones rápidas y directas a quienes los acompañan o capacitan.[10]
¿Qué es el abuso espiritual? Para entender el abuso espiritual en todos sus matices, es esencial comprender sus elementos centrales. Para ello sugiero la siguiente definición:
El abuso espiritual ocurre en contextos religiosos o espirituales, donde se utiliza el poder y la confianza para manipular, instrumentalizar, controlar y oprimir a otras personas a través de medios espirituales y/o “en el nombre de Dios”. Por parte de los afectados, esto conduce a una restricción de su libertad y crecimiento espiritual hasta el punto de dañar su fe (y/o su relación con Dios); por parte de quienes cometen el abuso, a un fortalecimiento de su persona y posición, que a su vez les sirve para satisfacer sus necesidades y lograr sus objetivos.[11]
La primera parte de esta definición da cuenta de que el abuso espiritual es un fenómeno complejo, que involucra la confianza y el poder como elementos centrales y que puede implicar el uso de diversas estrategias y tácticas, a menudo “en nombre de Dios”. La segunda parte se enfoca en los posibles efectos espirituales negativos para aquellos que sufren este tipo de abuso, y menciona los beneficios para aquellos que abusan.
Poner el nombre de Dios en el medio es una estrategia utilizada por superiores, fundadores de comunidades o movimientos religiosos, acompañantes espirituales o formadores –incluidas las mujeres que desempeñan estos roles–, para hacer creer a los miembros de la comunidad, a los acompañados o a los formandos, que se sabe exactamente cuál es la voluntad de Dios y qué se espera de ellos. No es raro que algunos superiores[12] se consideren a sí mismos como “la voz de Dios” y sean vistos como “portavoces”. Esto significa que parten de la idea de que son “llamados” a esta posición por Dios y, por lo tanto, no pueden ser cuestionados.[13] Así, estamos ante una forma de abuso que combina el abuso del poder espiritual con el poder divino.[14]
No es raro que algunos superiores se consideren a sí mismos como ‘la voz de Dios’ y sean vistos como ‘portavoces’. Esto significa que parten de la idea de que son ‘llamados’ a esta posición por Dios y, por lo tanto, no pueden ser cuestionados. Así, estamos ante una forma de abuso que combina el abuso del poder espiritual con el poder divino.
No pocas veces quienes están en una posición de autoridad o poder se convierten progresivamente en ídolos que se interponen entre Dios y el hombre. Por un lado, prometen seguridad, ya que los otros no tienen que establecer su propia relación con Dios y gestionarla y, por otro lado, limitan el espacio de libertad personal en el que el individuo se coloca ante Dios bajo su propia responsabilidad.[15] De este modo, pueden convertirse en alguien que es omnipotente y que conoce las respuestas a todas las preguntas sobre la vida, la fe y la relación con Dios; y consecuentemente, uno debe someterse a ellos para ganar la salvación eterna. De esta forma el abuso espiritual puede ser visto como un abuso bidimensional: es un abuso de poder y confianza en la dimensión horizontal, que afecta a la relación entre el hombre y el hombre, y en la dimensión vertical, porque también afecta a la relación entre el hombre y Dios.[16]
En el abuso espiritual se dan algunos patrones típicos y sistemáticos de comportamiento controlador, intimidatorio y manipulador, como son el uso inapropiado o manipulador de las Sagradas Escrituras u otros textos religiosos o espirituales, amenazas de consecuencias espirituales negativas en caso de no obediencia o falta de perseverancia y diligencia, así como una violación a la autodeterminación espiritual y la libertad espiritual de la persona, pues se modelan y se gestionan aspectos como la relación con Dios, la forma de rezar, etc.[17]
Las estrategias y técnicas del abuso psicológico son las mismas o similares cuando hablamos de abuso espiritual. La gran diferencia, sin embargo, es que en este último se involucra la participación del nombre de Dios y el hecho de que la relación con Él es manipulada o incluso destruida a favor del abusador.
Es cierto que palabras como control, intimidación y manipulación pueden hacer pensar que se está frente a un caso de violencia psicológica, ya que también esta tiene muchas caras diferentes que van desde la humillación, la crítica, la negación, el control, el acusar y culpar hasta el aislar al otro. La lista de tácticas utilizadas para hacer que otra persona se sienta avergonzada, para desestabilizar y minimizar su autoestima, para descuidar sus necesidades emocionales, para crear dependencia del abusador o para maximizar su poder (real o percibido) es larga.[18] Las estrategias y técnicas del abuso psicológico son las mismas o similares cuando hablamos de abuso espiritual. La gran diferencia, sin embargo, es que en este último se involucra la participación del nombre de Dios y el hecho de que la relación con Él es manipulada o incluso destruida a favor del abusador. Por esta razón, podemos decir que el abuso espiritual va mucho más allá de la violencia psicológica en un contexto religioso o espiritual, porque esta última no involucra a Dios, su nombre y su relación con Él.[19] Asimismo, la libertad espiritual y la autodeterminación espiritual no se ven necesariamente afectadas en el caso del abuso psicológico.
Al oír el término “en nombre de Dios”, algunos podrían pensar que se está frente a un abuso de conciencia, definida esta en Gaudium et spes como “el núcleo más secreto y el sagrario del hombre, en el que éste se siente a solas con Dios, cuya voz resuena en el recinto más íntimo de aquélla”[20]. No podemos negar que existe una cierta superposición entre el abuso de conciencia y el abuso espiritual en el contexto eclesial; sin embargo, hay que recordar que hay muchas definiciones y perspectivas de la conciencia que no la asocian a Dios, que el abuso de conciencia afecta sobre todo a los aspectos y decisiones morales (lo que es bueno o correcto y lo que es malo e incorrecto) y no, necesariamente, la fe o la relación con Dios.[21] Así, la conciencia puede ser manipulada o abusada incluso fuera del contexto eclesial, por ejemplo, por parte de formadores, médicos, psicoterapeutas, padres, profesores o incluso personas influyentes en las redes sociales.
En este punto es necesario entrar más en las dinámicas específicas del abuso espiritual y aclarar qué significa manipular y abusar por medios espirituales, y qué se entiende por “uso manipulador de las Sagradas Escrituras”. Una forma típica de manipulación por medios espirituales son las llamadas “enseñanzas abusivas”, donde se interpretan literalmente frases o términos específicos de las Sagradas Escrituras o se sacan de contexto.[22] Ejemplos típicos de ello son los textos bíblicos y otros textos tradicionales en los que se presenta a la mujer como subordinada al hombre, o también ocurre con la teología de la expiación, que puede ser mal utilizada para presentar el sufrimiento evitable como voluntad de Dios y desafiarlo a perdurar como algo divino. Ejemplos de versículos de la Biblia a menudo utilizados o interpretados de una manera deliberadamente manipuladora o abusiva se encuentran en la carta de San Pablo a los Efesios: “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor”[23]. Esta frase puede dar a los hombres poder sobre las mujeres y fomentar estructuras patriarcales, e incluso puede ir más allá: en las relaciones y situaciones de abuso espiritual, esta frase se usa para explicar y justificar el “poder divino” de los hombres, haciéndose iguales al Señor y ordenando a las mujeres a obedecer de la misma manera que ellas le obedecerían a Dios. También podemos encontrar una interpretación misógina de 1 Timoteo 2, 14: “y Adán no fue engañado, sino la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión”. Con esta frase, a menudo se suele considerar a las mujeres como la fuente del pecado y tratarlas como tales, donde la competencia para definir qué es un pecado pasa a ser del abusador, lo que le otorga un poder inmenso y, a menudo, específico de género, sobre aquellas afectadas por él. Otro ejemplo de enseñanza abusiva es obligar a una persona a vivir de acuerdo con la vida de una figura bíblica, a llegar a ser como ella, incluyendo el sufrimiento que esa figura padeció. Por ejemplo, suele ocurrir para la fiesta de los Siete Dolores de María que se obliga a una mujer a sufrir cosas dolorosas.[24] A menudo, las enseñanzas abusivas fomentan o justifican otros tipos de abuso o violencia, como son el abuso sexual o el físico
Chacabuco 30 anos despues por Patricio de la O 1946
“Chacabuco 30 años después” por Patricio de la O, 1946 (Acrílico sobre tela y madera. Colección particular).
¿Quién está en mayor riesgo de ser abusado espiritualmente?
Después de explicar en qué consiste el abuso espiritual y cuáles son sus elementos centrales, esta última parte del artículo trata de ayudar a comprender mejor quién está en mayor riesgo de ser abusado espiritualmente y por qué. El abuso espiritual puede afectar a individuos, a una pareja, a una familia o a un grupo de personas, así como a comunidades o movimientos enteros.[25] Además de los contextos ya mencionados, como son el acompañamiento espiritual, la formación para el sacerdocio o la vida religiosa o los retiros espirituales, las víctimas también pueden verse afectadas en otros contextos o situaciones: en la vida cotidiana de una comunidad o de un movimiento, en grupos de oración, en la preparación al matrimonio o en las catequesis, incluso una homilía puede ser manipuladora o abusiva. Además, el abuso espiritual también puede ocurrir en el sacramento de la confesión, cuando se solicitan determinadas prácticas confesionales o cuando la persona que va a la confesión experimenta presión o aflicción durante la confesión, y en lugar de sentir una sensación de alivio y libertad después de la absolución, siente un sentimiento de culpa. Por todo esto, el abuso espiritual puede afectar tanto a niños y adolescentes como a adultos.
El abuso espiritual puede afectar a individuos, a una pareja, a una familia o a un grupo de personas, así como a comunidades o movimientos enteros.
En cualquier caso, hay personas o grupos de personas que tienen un riesgo más alto de convertirse en víctimas de abuso espiritual. A menudo se trata de personas “nuevas” en la fe o conversos, que carecen de raíces y de la práctica diaria en la fe y, como resultado, pueden ser manipuladas y explotadas más fácilmente.[26] Lo mismo ocurre con parejas o familias enteras, donde las prácticas manipuladoras o controladoras se refieren, por ejemplo, al número de hijos que deben tener o a la forma en que deben educarlos. Asimismo, tienen un mayor riesgo las personas que trabajan o viven en relaciones de codependencia, emocional o espiritual, pues pueden ser más influenciables por los demás y pueden sentirse ansiosas, avergonzadas o culpables con mayor facilidad.[27] Incluso las personas que han tenido experiencias abusivas en el pasado, ya sean sexuales, emocionales o físicas, y que han sido profundamente heridas, tienen un mayor riesgo de revictimización.[28] Esto es aún más cierto si nunca han tenido la oportunidad de procesar el abuso o recibir ayuda profesional y, por lo tanto, permanecen vulnerables o dispuestos a confiar en las personas equivocadas una vez más.
Las comunidades o movimientos “jóvenes”, sin una larga tradición, sin reglas claras y transparentes y sin una espiritualidad propia, corren más riesgo de sufrir prácticas manipuladoras y abusivas de parte de miembros individuales o de toda la comunidad.[29] Muchos de los movimientos jóvenes han sido fundados o son dirigidos por personas carismáticas y atractivas, y con frecuencia, toda la espiritualidad y la atención giran en torno a ellas.[30] No es raro que los miembros estén dispuestos a hacer cualquier cosa para ser bienvenidos, aceptados y apreciados por estas personas (quienes, por su parte, comprenden quién puede estar necesitado y, por tanto, ser fácilmente manipulable) y por su círculo, incluso si el precio que tienen que pagar es muy alto y no pocas veces requiere sacrificar sus creencias y valores, su relación con Dios, el modo de vivir la fe, la salud y la identidad, porque la identidad de la comunidad pasa a primer plano. Todo esto es posible gracias a la manipulación de individuos o grupos que están convencidos de que son especiales y que han sido elegidos por los fundadores o superiores “en nombre de Dios”. Elementos como el pensamiento elitista (“Somos aquellos a quienes el Señor ha elegido”. “Somos mejores que otros grupos o comunidades, así que no queremos tratar con ellos”) se encuentran a menudo dentro de las comunidades afectadas. Es un sistema cerrado, con poca o ninguna apertura y transparencia hacia el exterior: de esta manera nadie desde el exterior podría entender lo que está sucediendo dentro. Además, a menudo existe la exigencia de una obediencia excesiva y “ciega”, que no permite a los miembros hacer propuestas, dudar o hacer preguntas.
El arbol por Bororo 1953
“El árbol” por Bororo, 1953 (Técnica mixta. Colección particular).
Las metas apostólicas ambiciosas, junto con las altas exigencias para el crecimiento espiritual personal de los miembros individuales también son típicas; hay que rezar aún más, hay que esforzarse aún más para alcanzar el nivel que se espera de parte de los superiores o de los fundadores, quienes proclaman valores e ideales excesivos, generalmente inalcanzables y poco realistas.[31] En el ámbito de la formación al sacerdocio o a la vida religiosa, ocurre a menudo que no hay diferenciación entre el fuero interno –ámbito de la conciencia y del discernimiento vocacional; responsabilidad del padre/madre espiritual o del confesor– y el fuero externo –ámbito de la disciplina; competencia del rector o del superior–.[32]
Todos estos ejemplos nos hacen comprender que el abuso espiritual tiene diferentes dimensiones y matices, a veces fáciles de identificar; otras, muy difíciles, porque pueden suceder de una manera muy sutil, y porque hay una amplia gama de estrategias y técnicas para manipular o abusar de una persona, un grupo de personas o una comunidad. Por esta razón, muchas personas que son manipuladas y abusadas espiritualmente no se dan cuenta de lo que está sucediendo, porque ocurre de manera progresiva, y frecuentemente, al igual que otros tipos de abuso, a través de un proceso de grooming que tiene como objetivo crear una relación de confianza y de características especiales entre las víctimas potenciales y los abusadores potenciales.[33]
(…) muchas personas que son manipuladas y abusadas espiritualmente no se dan cuenta de lo que está sucediendo, porque sucede de manera progresiva, y frecuentemente, al igual que otros tipos de abuso, a través de un proceso de ‘grooming’ que tiene como objetivo crear una relación de confianza y de características especiales entre las víctimas potenciales y los abusadores potenciales.
En resumen, el abuso espiritual es un tema muy delicado y difícil porque es una realidad que no es fácil de entender –ni conceptual ni culturalmente–, de contar –lingüísticamente– y de aceptar –porque puede afectarnos profundamente a nosotros, a nuestra fe y a la imagen que tenemos de nuestra Iglesia–. Por lo tanto, son esenciales los intercambios entre expertos, la investigación sobre el tema, la escucha de los afectados y la realización de eventos educativos y de formación para los creyentes a nivel interdisciplinario, internacional, intercultural y multilingüe. Al igual que otras formas de abuso, el abuso espiritual también se asocia con el poder o la autoridad y su mal uso o abuso, así como con la confianza traicionada. Además, puede darse en muchos contextos diferentes y manifestarse en muchas facetas distintas, por lo que no siempre es fácil reconocerlo como tal. Por esta razón, la conciencia y el conocimiento del problema, su dinámica y su relación con otras formas de abuso o violencia, son esenciales para su prevención activa y para aumentar la disposición a abordar el problema de manera abierta y honesta.
Notas
- Katharina Anna Fuchs es psicóloga, profesora extraordinaria del Instituto de Psicología de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, donde se ocupa de la docencia, la investigación y el desarrollo académico. Además, enseña en el Centro S. Pietro Favre de la misma universidad, centro especializado en la formación de quienes a su vez formarán para el sacerdocio y la vida religiosa. Es doctorada en psicología por la Universidad Católica de Eichstätt-Ingolstadt en Alemania. Tiene más de doce años de experiencia trabajando en el campo de la prevención del abuso sexual, tema que la ha acompañado desde su proyecto doctoral.
- Las imágenes que ilustran este artículo se encuentran en el libro “Pintura chilena 200 años: despertar, maestros, vanguardias”, de Ricardo Bindis Fuller, Origo Ediciones, Santiago de Chile, 2006, que cuenta con el patrocinio de Duoc UC.
[1] Este hecho se refleja en que las primeras publicaciones referidas al tema en las iglesias protestantes fueron realizadas a partir de los años 90, inicialmente en Estados Unidos y en los últimos 20 años en otros países.
[2] Fuchs, Katharina A.; “Wenn Körper und Seele leiden. Eine psychologische Perspektive des geistlichen Missbrauchs“ [Cuando el cuerpo y el alma sufren. Una perspectiva psicológica sobre el abuso espiritual], en Grauzonen in Kirche und Gesellschaft: Geistiger Missbrauch, ed. Gerhard Hörting. LIT Verlag, Zürich-Wien, 2021, pp. 13-28.
[3] Fuchs, Katharina A. y De Vito, Stefania; “Comprendere la realtà degli abusi spirituali”, Sito Web del Movimento dei Focolari in Svizzera: Che cosa è l’abuso spirituale, marzo 2022. https://movimento-focolari.ch/seite/cosa-e-labuso-spirituale
[4] Fuchs, Katharina A.; “Abuso spirituale e abuso di coscienza: Una realtà sfidante con conseguenze spesso gravi”, en: Per una cultura della prevenzione degli abusi e della tutela dei minori e degli adulti vulnerabili nel cammino formativo alla vita consacrata e al sacerdozio, ed. Unione Superiore Maggiori d’Italia (USMI) and Conferenza Italiana dei Superiori Maggiori (CISM) (en prensa)
[5] Samonigg, Hellmutk; “Sobald ein Machtgefälle entsteht, besteht das Risiko, dass Macht missbraucht wird” [Tan pronto como surge un desequilibrio de poder, existe el riesgo de que se abuse del poder], en Grauzonen in Kirche und Gesellschaft. Geistiger Missbrauch [Zonas grises en la iglesia y la sociedad. Abuso mental], ed. Gerhard Hörting. LIT Verlag, Wien-Zürich, 2021, pp. 15-16.
[6] Fuchs, Katharina A.; “Abusi di potere, di coscienza e spirituali – di che cosa parliamo?”. Presentación con motivo de la conferencia La fiducia tradita. Gli abusi di potere, di coscienza e spirituali all’interno della Chiesa, organizado por el Servicio de Protección de la Infancia de la Diócesis de Trento (Italia), 10 de noviembre de 2023, publicado el 7 de diciembre de 2023, por la Diócesis de Trento – Servicio de Comunicación. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=BmpuLpqKd9o
[7] Samonigg; op. cit., pp. 15-16.
[8] Fuchs; op.cit., “Abusi di potere, di coscienza e spirituali – di che cosa parliamo?”; Fuchs y de Vito; op. cit.
[9] Häuselmann, Johannes e Insa, Francisco; “Abuso di potere, abuso spirituale e abuso di coscienza. Somiglianze e dif ferenze”, Tredimensioni. Psicologia, Spiritualità, Formazione, XX, 2023, pp. 46-47
[10] Fuchs, Katharina A. y Deodato, Anna; “Vulnerabilità: aspetti personali e sistemici”, en Tredimensioni. Psicologia, Spiritualità, Formazione XXI, núm. 3, 2024, pp. 255-269..
[11] Fuchs; op. cit., “Abusi di potere, di coscienza e spirituali – di che cosa parliamo?”.
[12] Para simplificar, solo se usa el masculino, pero también se aplica a las mujeres que cubren estos roles.
[13] Mertes, Klaus; “Geistlicher Machtmissbrauch” [Abuso espiritual de poder], en Geist und Leben. Zeitschrif t für christliche Spiritualität [Espíritu y vida. Revista de espiritualidad cristiana], 90, n. 3, 2017, pp. 249-259.; Fuchs, Katharina A.; “Abuso spirituale e abuso di coscienza” (en prensa). Tal comportamiento se podía observar en la triste y desgarradora realidad de Colonia Dignidad, donde Paul Schäfer hacía creer a la gente que él era Dios y se comportaba como tal, planteando que esos horribles abusos estaban previstos por la Biblia.
[14] Mertes; op.cit., “Geistlicher Machtmissbrauch“, pp. 249-259.
[15] Schulz, Hannah A.; “Geistlicher Missbrauch als Idolatrie“ [El abuso espiritual como idolatría], en op. cit., Grauzonen in Kirche und Gesellschaf t. Geistiger Missbrauch, pp. 63-68.
[16] Fuchs; op. cit., “Abusi di potere, di coscienza e spirituali – di che cosa parliamo?”.
[17] Por ejemplo, Oakley, Lisa y Humphreys, Justin; Escaping the Maze of Spiritual Abuse: Creating Healthy Christian Cultures. SPCK Publishing, Londres, 2019, p. 31 [disponible en español bajo el título Escapando del laberinto del abuso espiritual. Cómo crear culturas cristianas sanas. Ediciones UC, Santiago, 2021]; Wagner, Doris; Spiritueller Missbrauch in der katholischen Kirche [Abuso espiritual en la Iglesia católica]. Herder Verlag, Friburgo, 2019, p. 79.
[18] “Violenza psicologica da partner intimo: cos’è e come si manifesta”, Save the Children, consultado el 15 de septiembre de 2024, https://www.savethechildren.it/blog-notizie/violenza-psicologica-dapartner-intimo-cos-e-come-si-manifesta.
[19] Fuchs; op. cit., “Abusi di potere, di coscienza e spirituali – di che cosa parliamo?”.
[20] Pablo VI; Constitución pastoral Gaudium et spes, sobre la iglesia en el mundo actual. 1965, n. 16.
[21] Fuchs; op.cit., “Abuso spirituale e abuso di coscienza”.
[22] Oakley y Humphreys; op.cit., Escaping the Maze of Spiritual Abuse, pp. 52 y ss.
[23] Ef 5, 22.
[24] Barbara Haslbeck, Regina Heyder, Ute Leimgruber y Sandherr-Klemp, Dorothee; Erzählen als Widerstand: Berichte über spirituellen und sexuellen Missbrauch an erwachsenen Frauen in der katholischen Kirche [La narración como resistencia: relatos de abuso espiritual y sexual de mujeres adultas en la Iglesia católica]. Versión Kindle, 2020, pos. 2889.
[25] Fuchs y De Vito; op.cit., “Comprendere la realtà degli abusi spirituali”.
[26] Fuchs, Katharina A.; “Charakteristika und Dimensionen geistlichen Missbrauchs—Eine unterschätzte Gefahr mit gravierenden Folgen“ [Características y dimensiones del abuso espiritual: un peligro subestimado con graves consecuencias], en Herder Thema. Sonderpublikation. Gefährliche Seelenführer—Geistiger und geistlicher Missbrauch [Tema Herder. Publicación especial: Líderes espirituales peligrosos: abuso espiritual y espiritista], ed. Heinrich Timmereveres y Thomas Arnold. Herder-Verlag, Friburgo, 2020, p. 24.
[27] Klug, Günter; “Geistige Übergrif fe. Systemische Verlockung und individuelle Schwäche“ [Agresiones mentales. Tentación sistémica y debilidad individual], en op. cit., Grauzonen in Kirche und Gesellschaf t. Geistiger Missbrauch, p. 39.
[28] Haslbeck, Barbara; “Warum haben die Frauen nicht nein gesagt? Psychotraumatologische und systemische Einsichten“ [¿Por qué las mujeres no dijeron que no? Perspectivas psicotraumatológicas y sistémicas], en op. cit., Erzählen als Widerstand: Berichte über spirituellen und sexuellen Missbrauch an erwachsenen Frauen in der katholischen Kirche. pos. 3285.
[29] Kluitmann, Katharina; “¿Was ist geistlicher Missbrauch? Grenzen, Formen, Alarmsignale, Hilfen. Manuskript zum Statement bei der DOK-Mitgliederversammlung in Vallendar“ [¿Qué es el abuso espiritual? Límites, formas, señales de alarma, ayuda. Manuscrito de la declaración en la asamblea general del DOK en Vallendar]. 2019, consultado el 15 de septiembre de 2024. Disponible en: https://www.orden.de/dokumente/4._Aktuelles/Themen/Missbrauch/ok_innenseiten_ok_2_2019_kluitmann.pdf, pp. 190-192.
[30] Cf. Schaupp, Walter; “Spiritueller Missbrauch Eine theologisch-ethische Analyse” [Abuso Espiritual Un Análisis Teológico-Ético], en op. cit., Grauzonen in Kirche und Gesellschaf t. Geistiger Missbrauch, pp. 92-93; Ronzoni, Giorgio; “L’abuso spirituale. Riconoscerlo per prevenirlo”. EMP Sophia-Praxis, Padua, 2023.
[31] Oakley y Humphreys; op. cit., Escaping the Maze of Spiritual Abuse, pp. 52 y ss.
[32] Cf. Fuchs; op. cit., “Abuso spirituale e abuso di coscienza”, en prensa; Ronzoni; op. cit., “L’abuso spirituale”.
[33] Fuchs; op. cit., “Abuso spirituale e abuso di coscienza”.
